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viernes, 10 de mayo de 2013

Maldita Sociedad

¡Perdida de valores! Gritan unos ¡Hala Madrid! Gritan otros. Y los que no saben que gritar solo gritan. Y mientras se golpean con una pared, se asustan, corren en dirección contraria y se dan contra si mismos, pero pueden volver a dar la vuelta, por que siempre tienen razón, van a seguir golpeándose, pero siempre tendrán razón.

¡Pero cuanta gente grita! No estoy hablando de gente de izquierdas ni de gente de derechas, ni de rojos ni de fachas, hablo de la sociedad, nuestra gran amiga, nuestra aliada los días de futbol, nuestra enemiga el domingo de elecciones; es ella quien nos observa desde una ventana y nos odia y nos ama al mismo tiempo, como le pasa a las madres con hijos problemáticos. Parte de ella nos juzga por ir a la iglesia, y otra parte nos juzga por no hacerlo. Es nuestra amante cuando creamos lo que ella consume, como nosotros consumimos lo que ella crea.

¡Maldita Sociedad! Hoy, en mi ciudad, una manifestación contra la ley LOMCE estaba liderada por una serie de personas que armadas de trompetas y otros instrumentos de vientos entonaban una melodía al compás de los pasos de los no muchos manifestantes. No suelo tener problemas con el tono tribal de las protestas sociales, y no me sorprendería ese diabólico sonido si no estuviese entonando "Ai se eu te pego". !Que podemos esperar de esta sociedad! que se toma día de huelga como día de cañas, que solo vacía la bibliotecas cuando juega "la roja", que dos tercios del cine que consume es porno, y "que invierte más en alcohol y tabaco" que en educación, como dijo Aldous Huxley.

Personalmente, yo no espero nada de ella, no le exijo nada y no quiero que me exija nada, me echo a un lado, le abro al puerta cordialmente y la invito a autofagocitarse. No poseo ese ímpetu heroico de querer cambiar un mundo que sube las tasa de criminalidad y pornografía infantil a diario. Si el hombre es un lobo para el hombre intentaré quedarme a medio camino, al fin y al cabo, en el país de los ciegos...

Sr. Mono Rosa






lunes, 22 de agosto de 2011

Objetivos

No sé. Quizás espero demasiado de la gente, pero a veces siento que no pienso, no veo las cosas igual al resto. Afortunadamente he podido rodearme de algunas personas, amigos, que me han mostrado que no estoy sólo en esto. En esta mierda, y no me refiero a la vida sino a cómo los jóvenes de hoy en día se la toman. Sin objetivos. He estado estos últimos días con un amigo de la infancia al que hacía ya un tiempo que no veía. Desilusionado he visto en lo que se ha convertido, un yonki, alguien que junto a sus amigos parece no tener otra ilusión que la de conseguir más material para mañana. No pretendo sermonear a nadie por lo que consuma o deje de consumir, pero cuando algo de esto pasa de ser puntual a ser el único e inmediato futuro esperado por una persona, tiene un problema. Estas palabras no van encaminadas a tachar el consumo de drogas, no nos confundamos, es algo más profundo, el conformismo de nuestra generación.

¿Es que no tenemos sueños, ilusiones, proyectos? ¿No queremos todos ser los mejores en algo? ¿Ser admirados por los que algún día nos enterrarán? Estoy convencido de que con la edad este tipo de aspiraciones se irán diluyendo, pero siento lástima, no, rabia, al ver que muchos jóvenes de hoy en día no se paran ni a pensar en el tipo de personas en que se quieren convertir, en que se están convirtiendo; porque sin duda ahora, cuando damos nuestros primeros pasos en la vida es cuando nos transformamos en aquello que seremos hasta el final de la misma.

Reconozco que yo también he tenido algunas temporadas en las que mi ilusión ha sido que llegue el próximo ''fin de semana'', y me avergüenzo y me vuelvo a avergonzar sabiendo que sin duda, han sido las temporadas más tristes de mi juventud. Desesperado intento no mancharme en esta gigantesca espiral de mierda en que los jóvenes nadamos. El hecho de ver el sinsentido de las vidas de esta mayoría de personas me ha convertido en alguién arrogante, pero es que no encuentro otro sentimiento que describa mejor lo que siento que el del orgullo cuando pienso, sé, estoy seguro, mi existencia tiene algún sentido.

Por último, diré que para alcanzar grandes cosas, hay que plantearse grandes retos, sin miedo y con orgullo, siendo consecuentes. Invito a la reflexión a todo aquel que lea mis palabras, y en especial, a los que se puedan haber ofendido. Un abrazo.

Sr. Mono Naranja