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viernes, 1 de febrero de 2013

En la libertad, la condena.




Vaya… te deseo como un hueso punzante, afilado por el roce de la piel, que trasluce, que desmiembra poco a poco el aguijón de tu cuerpo. Siempre a mi lado, cerrando los dedos, como líneas de un pentagrama en mi espalda, cargando de húmedo aliento frío esas palabras casi hirientes que no me dejan aflojar la guardia.

Quisiera que fueras inmediata, como el pensamiento que aparece diáfano en mis ojos cuando te pienso, pero no lo estas, ni tu nombre se carga de alegría al despedirse de mi boca, tampoco responderás a un número desconocido que en la madrugada interrumpe tu sueño ajeno, menos aún te percatarás de mi intención que guardada en una mirada de acecho se disuelve en tu pasividad.

Vas hiñendo mi esperanza con despreocupación, soltando en una carcajada todo el aire, dibujando cenicienta un dolor del que no te percatas, no podrías soportar que fuera de otro modo.

Rasgar en tus ojos el color vivo de mi dolor, hacerte ver que aquí, hay algo más, algo por descubrir y un mundo en el que bregar no es una opción. Desaliñada a modo inconstante, estrellando ilusión y ganas, resucitando en la flaqueza del ideal pero que más da, si una vez atingiendo el elemento primo. Te vas. Dejando manos abiertas al trabajo, cara al sol.

Es mi anhelo, la fe fundamentada, erigida en los pasos de la consciencia y la realidad práctica, un movimiento ondulado hacia el futuro, en el que espero, valles de reposo y crestas de fuerza. Sin embargo este soliloquio nocturno no dará fruto.


Sr. Mono Azul.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cadáver exquisito Azul


* Nunca imaginé que haría falta tanta fuerza para acuchillar a alguien, ni que al terminar tendría la curiosidad de saber cuantas puñaladas di. En fin. He sido benevolente con semejante puta, debería sufrir más por lo que hizo. Está todo pringado, yo misma lo estoy. Cogeré el anillo y alguna ropa suya para cambiarme y salir de aquí lo antes posible. Me apetece un buen baño con espuma, estoy tan libre de sospecha... 

No me puedo creer nada. Toda una vida en la que la razón gobernó, para ahora verme en esto... 

La calle está mojada supongo que todo esto me ha hecho olvidar un poco la conciencia rutinaria humana, saber que tiempo va a hacer, la situación del gráfica, las últimos sucesos políticos...

Pero que todo da igual cuando la sangre humana cubre tus manos y notas las salpicaduras en la comisura del labio, donde con tu lengua descubres ese sabor ferroso del líquido vital.

Me gustaría haber hecho algo más con mi vida que pensar sobre los problemas que tiene el hombre, en las sensaciones de mi corazón o el conocimiento del mundo, dejaría de leer todos esos libros pesados con ideas sintéticas hechas por hombres en un radios por su propia egolatría, pero que más da, necesito escapar y no se como. 

 No quiero huir dentro del espacio que me rodea sino de mi cráneo, de mi proceso pensante y eléctrico. Ahora es un instante por siempre mío.

Si tuviera que irme, me iría conmigo a ningún sitio y a todas partes y como la física me lo impide en esta coraza de hueso supongo que mi alma me permitirá alejarme de todo, de las razones que me impulsaron a todo esto. Me ayudara a entender la perspectiva de esa zorra o eso espero ni aliento tengo ya para seguir caminando.

Si esto fuera fácil las aceras respirarían muerte y las alcantarillas supurarían sangre pero pocos tienen el valor de derramar la vida de otro y más aún la de uno mismo. 

 El superhombre no es otro que el que decide su destino hasta su mismo final. Nadie entenderá como yo las palabras de Ovidio "Ofrecerle amistad al que exige amor es como darle pan al sediento" y sin querer decir.

 - Adiós mundo cruel! 

Me despido con la altanería en mis ojos y sangre en mis ropas.

Señores, les daré un gran final pero quizás en la próxima vida...;)

lunes, 28 de mayo de 2012

Ensayo sobre la ilusión y la esperanza


La esperanza se concibe y se gesta en los brazos de la ilusión. En los caminos de la imaginación cobra forma y es, sin lugar a duda, el acicate perfecto para las grandes obras.

Tememos perder, no sabemos asumir una pérdida y eso nos convierte en seres débiles y fácilmente manipulables bajo la dictadura del miedo. Cuando las cosas se tuercen y nos encontramos frente a esa imagen desoladora, pensamos frenéticamente, tomamos decisiones absurdas, nos intentamos vengar de algo que no vemos y aún por encima no nos quitamos de los ojos la venda de la ignorancia, pocos en este mundo tienen la llave dorada del éxito. Volvamos a la imagen desoladora, en ese instante, pensamos cosas absurdas, intentamos pactar con el destino, prometiéndole buenas obras y la consiguiente retahíla de acciones de buen samaritano. Otras veces, sin embargo, lo amenazamos o intentamos manipularlo, acobardarlo, adulterar etcétera, etcétera. Es increíble cuanto nos obcecamos en intentar manipular algo que no obedece a nuestras leyes de lógica!. Lo único que va a poder cambiar el futuro es obviamente el presente y lo desperdiciamos con eso…

Bien, ahora centrémonos en los sentimientos que encabezan el título, la ilusión y la esperanza. La ilusión vive de nuestra imaginación, ya que no es posible que pongamos la ilusión en algo sin transformarlo después en imagines, mediante el órgano imaginativo. Ella vive en un el interior, no me refiero al interior sintementaloide, no. Me refiero al interior de la fibra cardiaca, a esa presión que nos impulsa, que nos llena de ganas y aliento y nos colma las reservas, por si las cosas no van bien.

La esperanza, es una sombra que nos acompaña, cuando ponemos delante nuestro, el sol del éxito y recomiendo encarecidamente la lectura de la entrada del Sr. Mono Naranja “Vale la pena?” para que se capte el sentido. Siempre esta ahí, no nos damos cuentas puede que no libere ese torrente de dopamina como la ilusión, pero nos hace ser constantes, levantarnos, apretar los dientes y seguir hacia delante.

Todo proyecto que sea merecedor de llevar tal nombre debería estar sustentado por una persona, o personas que tengan puestos en él estas emociones, pues serán ellas las que mantengan el espíritu de esa obra y se vuelva material.

Los caminos para conseguir la cima son tortuosos, desconocidos para los que nunca estuvieron allí. Se encontrarán en la falda de la montaña sherpas traicioneros, el equipaje puede que se descuelgue en el primer desfiladero, la nieve será una constante y puede que nos haga detener por su crudeza, los pies se helaran y el peor de los casos habrá que amputar, pero al final está la cima y la buscada sensación de plantar tu bandera, ver el mundo desde la cumbre y la satisfacción de poder decir -Lo hice!.

En el camino todo esto se olvidará, se recordará con los golpes y esperemos que ninguno nos deje K.O. La compañía, tener al lado en quien confiar, depositar tus debilidades y potenciar tus habilidades es algo que no todos comparten quizás por el ego quizás porque el mundo aún no lo quiso así quien sabe pero la creo crucial.

Un saludo y buena suerte.


Sr. Mono Azul.

sábado, 14 de abril de 2012

Del existencialismo al absurdo.

La realidad se ha resuelto. No me ha dado una solución ni ha adoptado una forma, sino que simplemente hizo evaporar mi pensamiento y ha dejado en el lecho de mi cráneo, nada más, que algunas piedras de individualismo y misoginia.

El mal en mi pensamiento se ha banalizado, ya no corroe ni resulta lastimero su tránsito, solo cae en cascada desde esa realidad imantada de sentimientos, que me resulta rota en su espacio natural. El existencialismo con su ética universal ya no me calma sino que me desconcierta tanto o más que esos personajes divinos con resquicios de humanidad como Prometeo o Jano, aunque a este último le den esa dualidad de pasado y futuro, no me parece otra cosa que un mentiroso de lo único real, lo presente.

Todas las palabras llevan a una epifanía de significado, estas espero que no, que sean un pequeño bulto necrótico en las areas de procesamineto de lectura, algo irresoluble e irascible, que despeje nuestro sistema de entendimiento y deje a nuestra mente despegar de todo a lo que la atamos, que salga, que explote y deslumbre y todo con un movimiento natural.

Quiero ese movimiento automático y denso del pensamiento, ese estado puro de la concentración. Que además se frunzan las frentes para que se asemejen a la del Pensador de Rodin y puedan desglosar todo ese transito invertebrado y eléctrico para que solo resulte esa impresión de plomo.

Caminar, es relatar la futilidad de los pasos, pero como no puede ser de otra forma para los nuestros lo único importante es lo que no dice nada.

Como única reflexión en claro que puedo proporcionar hoy: “Escabullir un deseo es romper con la dinámica del mundo”.

Sr. Mono Azul.

domingo, 20 de noviembre de 2011

En el mundo, "tus" nosotros solos

La sociedad, la política, la conservación de la vida, la igualdad, la pobreza, la fe, el amor… Toda una serie de preocupaciones y lamentaciones humanas. Percibo desde hace un tiempo a esta parte la sencillez y armonía con la que se interrelacionan todas ellas en una serie de discursos políticos, campañas contra el hambre, actos románticos… Pero lejos del argumento de que somos una pequeña partícula del cosmos, que a nuestra falta todo seguirá funcionando y toda esa retahíla de argumentos que nos comparan con la cosa más abundante, hago un inciso preceptal.

Cierto es, que en nosotros lo importante es lo que nos rodea, lo que manejamos, lo que tocamos, influenciamos o denostamos, en fin, lo que cambiamos por la mera existencia. Pero más comprometida mi postura con el microcosmos humano que con el existencialismo universal, digo y defiendo que sí importamos.

El mundo no se apagara con nuestra marcha, pero quizás dejemos alguna lágrima salada aunque irrelevante comparada con el agua salada del ingente mar, o desamparados lastimados y no niego que a quien este al otro lado del océano no le importe incluso le resulte indiferente o molesto. Pero nosotros, en nuestra vida social, como colonias de cerebros sujetos por dos piernas y erguidos por una espalda, somos la importancia de lo minúsculo, la grandeza del detalle y el sentimiento sanguíneo aplicado a lo material.

En mi reflexión, no existe la inmensidad de un universo, ni la  grandeza de una nación, no, solo existen momentos en bares con café y cigarrillos, momentos en cama con la luz apagada, momentos que no dejan de ser sucesión de ellos mismos.

Sr. Mono Azul.

domingo, 30 de octubre de 2011

Soledad irreflexiva.

Y si… la soledad no fuese nada más que un sentimiento irreflexivo, caprichoso, que se divierte vaciando tu cabeza de pensamientos y dejándote en su lugar un vacio, un hueco incopable y una pesadez plomacea en las alas de la propia esperanza.

Es, llamadas lanzadas al aire y a las cuales, ni el eco responde. Desdicha inconmensurable atada a los tobillos, no cansa, pero hace desgraciado cada paso.

Si no estuvieras, no te añoraría, te dejaría permanecer estática, alejada de los horizontes de los hombres.  Disculpa mi desánimo, cuando abates, tu fuerza me supera, haces humildes mis lazos, que creo inquebrantables cuando luzco al sol de la compañía fraterna.

Vete, dejame solo y consigue lo que quieres. No necesito de tu compañía para creer que mis apoyos son solo mis piernas y mi fe. Obstinada hasta los extremos de la cordura, despellejas la calidad de los hombres y no sientes, no te inmutas.

Pobres los que dejamos indiferentes, paso a tus acometidas, creemos que nada puede prohibirte el paso, es tuya la capacidad y la imperante necesidad de aparecer. Aunque quisiera combatir, aunque quisiera huir, solo podría pertrecharme de mi mismo, has ganado y todavía no se ha dado ningún disparo.

Sr. Mono Azul.



sábado, 22 de octubre de 2011

Mi soberanía es mía!

A tu alrededor, el mundo (se consciente).

El orgullo de ser soberano de un cuerpo, de un ser con capacidad de decisión, sin entrar en consideraciones de libre albedrío o no, hace que sienta mi pecho henchido y fuerte. Aún atado por las necesidades, siguiendo el esquema de Maslow o de cualquier otro me es indiferente, es innegable que existen y que coartan nuestra libertad de seres libres y soberanos. Los otros sujetos que interaccionan con nosotros en la sociedad invadiendo muchas veces nuestra esfera también nos limitan. Las creencias inculcadas bien religiosas, pseudorealistas e incluso el agnostismo nos cohíben
.
La libertad es blanca y esta vacía, no nos empeñemos en llenarla de ideales, pues cuanto más pese, más difícil será soportarla y debe ser ligera como el aire que trasiega nuestros pulmones.

Pero hoy, después de tantas conquistas, con altibajos sin duda, retrocedemos de forma irreparable, un instrumento que de forma silenciosa se ha hecho guardián y custodio de nuestra soberanía haciéndonos un supuesto favor nos acuchilla desangrándonos, y no nos duele.

El Estado, aparato coercitivo por excelencia, al que por el mero hecho de nacer en su seno le debemos lealtad, tenemos que entregarle uno de nuestros bienes más preciados como personas, nuestra autarquía .

A favor de una paz más que discutible, ¿pues no es acaso una guerra el mero sobrevivir cada día?, una justicia que proclama justa y una libertad atada a mas exigencias que libertades, nos expropian dándonos como compensación los bienes anteriormente expuestos, que no me equivoco al decir, que están más que desvirtuados.

Pero, quiero recuperar mi soberanía, hacerla mía de nuevo y no apaga mi sed por ella el hecho de votar cada X tiempo en unas urnas que solo sirven para alimentar un sistema viciado por el poder y el clientelismo. Deseo recuperarla pero se evita prohibiéndome la posesión de armas pues es imperio exclusivo del Estado la fuerza y la violencia legal.

No existen instrumentos que devuelvan la soberanía al pueblo, haciendo que cuando la situación sea imposible no quede otro remedio que la revolución violenta de la sociedad con sus consiguientes males, como la muerte el hambre y la destrucción. Todo ello es lo que debemos sufrir para recuperar algo que por derecho propio es nuestro, ironías de la vida.

Podría dar algún tinte esperanzador a todo lo dicho, pero creo que a veces saber solo una parte de la verdad hace que las cosa se hagan mejor.


Sr. Mono Azul.

sábado, 1 de octubre de 2011

Heritage.

Empiezo con un hoy, un hoy descompasado, pegado viscosamente al día que nos ha dado esta luz pálida, casi muerta, que ha atravesado ventanas, ojos, agujeros y ha transportado en sus alas esa sensación de decadencia y señorío propia de los heredados, consiguiendo romper mi silencio a su respecto.

La herencia, lo heredado, me oprime el pecho. Deshoja mi cabeza en mil pensamientos de pasado y me encamina a rutas sempiternamente transitadas por los ancestros. Esos ancestros que han regado con su sangre mi propia idiosincrasia, mi fe y mis dones. Son de ellos mis actos y por ellos camino sobre esta tierra rota. Quiero darles mi pálpito, ceñirles mi pulso a sus costumbres sobrevenidas a mi intención.

Calma, la ira estremece en lo profundo las colinas de mi corazón, llevando de nuevo en oleadas las mismas venganzas a mis manos. No puedo soltarte, eres mi tradición y mi sino. Puedo desacreditar tus fundamentos en nombre de la ciencia o la modernidad pero no puedo desligarte de mi involuntario impulso.

Como un sastre, cortas bajo tu patrón la tela de mi mente, hago de ti mi propio estilo, mi decadencia asume tus preceptos y visto mi cuerpo con la ropa que no desentona con tus fueros. Acomodo mi espalda en la recia antigüedad, nunca en lo viejo. Me haces comprender todo esto, no te desprecio por ello, pero siento horror cuando orbitas mi intención y no me dejas ser libre.

Escucha, hablo siempre en susurros, no te extrañes, la razón nunca se encuentra en la palabra exaltada, sino en las confidencias taciturnas arropadas por la noche y silbadas por las estrellas. Estas siempre presente, como los caídos en las grandes guerras.

No te busco, pues no desapareces, te veo en las páginas amarillentas de los libros olvidados en las estanterías, en los baúles llenos de ropa apolillada, en la voz trémula de los longevos, en el suelo que piso…  

Sr. Mono Azul.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Un término que no termina.

Quisiera empezar diciendo como otras muchas veces, hoy, pero hoy ha decepcionado extrañamente mis intenciones.

Me disponía recostado en este hastío situacional que me arropa la villa de la niebla, a sumergirme una vez más en los campos de la definición del sentir, quería encontrar una palabra, un término que no termine con el significado de lo que yo, nosotros, hacemos.

He pensado en los poetas, siempre románticos, el que no lo sea aunque solo sea en su intimidad no es digno de tal honor, pero los concibo ensoñadores, lejanos a mis palabras a mis preocupaciones. Elevan su espíritu de forma única para su única gracia, ingenuos los que pensamos que lo hacen para calmar nuestra sed de respuestas vitales. Se me antojan despreocupados de los pasos de los mortales, ellos con sus palabras eternas juegan con el destino y con el futuro dejando de lado todo lo que sea maculado por el inmediato ahora.

He cortejado, también, a los artistas, pero lo que conozco hoy por ese nombre dista en mucho de lo que hago. Se divierten en la farándula, olvidan que son impunes al juicio de los hombres y se venden a sus gustos y rabietas. La comunidad no entiende, no quiere saber, lo que el arte es. Se escabulle de su intelecto y juega al escondite con el buen juicio. Si algo deben los artistas a este mundo, es la vida y deben saldar esa deuda marcando las líneas maestras de la cultura y colocar las cornisas más altas del pensamiento, pero no, otra vez no. No soy un artista pues.

La erudición intelectual me resulta extremadamente fría, observo a los eruditos como grandes contenedores de información, con pluma en vez de corazón y tinta en lugar de viva sangre. Cierto es, que ante ellos aparece el impresionante puzle del conocimiento y en ellos está la capacidad para poner orden a esas piezas, pero permitidme decir que en mi cabeza, aún joven, solo se alberga lo necesario para pensar con claridad.

Los escritores, en ese mundo que nos lanzan lleno de café, nocturnidad, cigarrillos y soledad, están perdidos. Llenan interminables hojas de pensamientos, historias, sueños y ni una brizna de verdad. Cabalgan en su destierro personal por las llanuras de la autocomplacencia esperando al ilustrísimo juez, Don Tiempo que les dará la razón, que dirá que su vida no fue en vano y que eran excelsos caballeros de la literatura y sus contemporáneos no los supieron apreciar y los ignoraron. Puede ser, pero dime, confiarías tu vida entera a un proyecto cambiante, impredecible y eternamente inconcluso como es la sociedad humana? Al menos yo, no lo haría.

Así que sigo son saber que soy, que palabra me encaja y me permite reposar en sus delicadas curvas de letra.

Quisiera saberlo…Queridísimas Musas, vuelvo en 5 minutos.

Sr. Mono Azul.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Timor timere.

Hoy un pensamiento, como miles de ellos cada día, ha cruzado mi cabeza, pero se ha quedado atorado en las cribas de mi atención y el susodicho es. El miedo.

Emoción, quizás sensación, tal vez impresión o puede que percepción, el lazo de la definición le es esquivo a este término. Encabezando mi soliloquio aludir a su presencia me parece lo más oportuno. Siempre entra en contacto con nuestro mundo subjetivo a través de una misma sistemática, con una aproximación anti-vital casi ahogando el alma se acerca su sombra para después tomar férreo gobierno de nuestro cuerpo quizás paralizando tus pies o haciendo agitar tus brazos. El nos expulsa de nuestro cuerpo imponiendo sus deseos, incapacitándonos para hacer, crear, poseer… después finalmente se desvanece, con un sigilo superior al de su llegada, con la levedad de una nube, pero que nos deja sino amarga frustración por lo que pudo haber sido y no fue, tristeza por todo lo que perdimos y nunca volverá por su culpa, abatimiento, derrota, dolor, frustración… Maldito seas!!

Sal de estos dedos, deja que cuente que no eres más que un cobarde, que tenerte miedo es como temer la propia vida y eso no debe ser posible. Quiero que te alejes, que el destino de mis pasos los decida yo y que el rumbo de mis sueños tome las aguas que le indico. No volverás a ser mi rosa de los vientos, no me volveré a dejar arrastrar por tu canto de sirena. Soy sincero, no un valiente ni si quiera un atrevido solo tengo la convicción de que mi destino y mis  sueños son de mi propiedad y nada tiene derecho a separarme de ellos y mucho menos haciéndote pasar mí mismo, deja de jugar al Henrique V, ya sabes lo que pensamos de ti…

Son palabras, lo sé, lejos están de ser actos. No quiero dar muestra de valor, no. Ni tan si quiera mostrar un camino. Ni dar aliento. Quiero que seas tú mismo, que decidas por ti y para ti, no por tu futuro que como dije es un ilusionista tramposo sino por tu ahora, tu instante. Estrella tu aliento contra unos labios, busca tus sentidos, rompe con la idea absurda del tengo miedo.

Salta.

Sr. Mono Azul

sábado, 27 de agosto de 2011

Racista estetico, snob intelectual...

Me presentare sin timidez como un racista estético, un snob intelectual, un extremista del pensamiento y un intransigente de la juventud y no, esto no es una declaración de intenciones, mucho menos un manifiesto, sino que son los pilares de una vida que teclea ahora estas líneas. Se me olvida mi declaración es enrevesada, simbolista y un  tanto preciosista pero seguro que no tiene ningún ánimo de que sea comprendida.

-Lo reconozco, enloquezco con lo bello, me embriago de él hasta que mis sentidos se embrutecen o hasta que el dolor haga acto de presencia, con ese aroma depresivo y aspecto anti vital con el que siempre se muestra (desgraciado él pues solo se conoce a el mismo). Desecho sin miramientos aquello que no obedece a mis estándares estéticos que mancillan mi sentir con su crueldad. Adoro lo estético, aquello que despierte en mi ese amor insano por el que suspiro y que después de su golpe ya solo recuerdo puedo tener pues es el presente mi mas fugitivo amigo.

-En cada punta de los dedos más de un millón de conocimientos, atesorados sin diligencia ni orden, un tanto bohemio es el armario de mi cabeza. Me resigno al conocimiento de un mundo que no me diseño para que lo comprenda, al menos me ha dado poetas, músicos, eruditos que con su ánimo plasmado en las curvas de cada letra me hacen parecer ignorante e ignorado, amarga prueba de humildad.

-Sí, el pensamiento es el arma del hombre, ese instrumento orgánico que nos capacita para crear lo maravilloso para arrancarlo a la fuerza  del cielo de la perfección y detesto a aquellos que olvidan su potencial en deseos vanos , esperanzas insignificantes y objetivos inútiles.

-La juventud, siempre serás mi aliada, me lo prometes cada noche y cada noche te noto un poco más distante, pero por ti seguiré luchando, para que lo viejo se queme y olvide y el presente tome el gobierno legitimo de la realidad que hoy se reparte entre el bastardo futuro, ilusionista tramposo y el pasado, dulce impostor.

Mis intenciones descansan ahora, pero seguro que alumbran en esos pensamientos eléctricos del lector alguna luz temperamental que ayude a empezar ese proyecto guardado en los arcones del pasado, que cambie de una vez lo de invertir demasiado tiempo en los sueños y poco en los actos que lo alcanzarían.

 Cambia.

Sr. Mono Azul.