De qué hablar esta noche? Pues no lo sé, podría hablar acerca de un tema de conversación que me surgió hace poco con un amigo con el cuál ya tengo una larga tira de experiencias vividas. Hablábamos de si merece la pena luchar por lo que quieres. No hablo solamente de un trabajo o una carrera, también puede ser por una persona o una sensación. Miedo al fracaso, por supuesto, todos lo podemos tener, aunque no debamos. Sabemos que el hecho de intentar, como la propia palabra indica supone que es probable que lo consigamos y que también es probable que no. Evidentemente, todos debemos conocernos a nosotros mismos lo suficiente como para saber si estamos dispuestos a hacer los sacrificios que vayan a ser necesarios. Si realmente el deseo hacia eso es tan grande como para que valga la pena dejar de lado otras cosas. Debemos conocernos lo suficiente como para saber si llegaremos a nuestra meta marcada. Y sobre todo y lo que más importante me parece es saber si podemos llegar a recuperarnos de una caída.
Visto así lo normal sería pensar que es mejor no intentar algunas de las cosas que deseamos porque probablemente nos haremos daño... Lo que se suele pensar si tienes bajos los ánimos y la confianza en ti mismo ¡Mal pensado! ¿Qué sería de la vida de una persona que se dedica a observar desde abajo cómo los otros se caen por intentar trepar demasiado alto? No tener expectativas supone dejar pasar el tiempo en vano.
Creo que huir de tus ilusiones es un acto cobarde, cobarde para contigo mismo. Y si te caes? Y si te caes? Pues te caíste y te vuelves a levantar, coño. Cuanto más alto mires más cerca de ese punto llegarás. No es cuestión de ser insistentes nada más, también inteligentes y sobre todo consecuentes, insisto, consecuentes. Hay muchos caminos para un mismo fin y si uno no valió, intentaremos otro. Seguro que el día que estés en tu lecho de muerte podrás sonreír diciéndote: ''Fui mi propio héroe''
Sr. Mono Naranja
Nos definimos como artífices del pensamiento e ilusionistas natos, queremos mostrar eso que queda oculto en la experiencia de la vida para aunque solo sea liberarnos nosotros de esa carga
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lunes, 26 de septiembre de 2011
lunes, 5 de septiembre de 2011
Timor timere.
Hoy un pensamiento, como miles de ellos cada día, ha cruzado mi cabeza, pero se ha quedado atorado en las cribas de mi atención y el susodicho es. El miedo.
Emoción, quizás sensación, tal vez impresión o puede que percepción, el lazo de la definición le es esquivo a este término. Encabezando mi soliloquio aludir a su presencia me parece lo más oportuno. Siempre entra en contacto con nuestro mundo subjetivo a través de una misma sistemática, con una aproximación anti-vital casi ahogando el alma se acerca su sombra para después tomar férreo gobierno de nuestro cuerpo quizás paralizando tus pies o haciendo agitar tus brazos. El nos expulsa de nuestro cuerpo imponiendo sus deseos, incapacitándonos para hacer, crear, poseer… después finalmente se desvanece, con un sigilo superior al de su llegada, con la levedad de una nube, pero que nos deja sino amarga frustración por lo que pudo haber sido y no fue, tristeza por todo lo que perdimos y nunca volverá por su culpa, abatimiento, derrota, dolor, frustración… Maldito seas!!
Sal de estos dedos, deja que cuente que no eres más que un cobarde, que tenerte miedo es como temer la propia vida y eso no debe ser posible. Quiero que te alejes, que el destino de mis pasos los decida yo y que el rumbo de mis sueños tome las aguas que le indico. No volverás a ser mi rosa de los vientos, no me volveré a dejar arrastrar por tu canto de sirena. Soy sincero, no un valiente ni si quiera un atrevido solo tengo la convicción de que mi destino y mis sueños son de mi propiedad y nada tiene derecho a separarme de ellos y mucho menos haciéndote pasar mí mismo, deja de jugar al Henrique V, ya sabes lo que pensamos de ti…
Son palabras, lo sé, lejos están de ser actos. No quiero dar muestra de valor, no. Ni tan si quiera mostrar un camino. Ni dar aliento. Quiero que seas tú mismo, que decidas por ti y para ti, no por tu futuro que como dije es un ilusionista tramposo sino por tu ahora, tu instante. Estrella tu aliento contra unos labios, busca tus sentidos, rompe con la idea absurda del tengo miedo.
Salta.
Sr. Mono Azul
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